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Aprender de la naturaleza

Aprender de la naturaleza
Publicado el October 11, 2017 por CHS

“Para que un niño mantenga viva su capacidad de sorpresa innata, necesita la compañía de un adulto con quien pueda compartirla, para que juntos redescubran la alegría, el entusiasmo y el misterio del mundo en que vivimos”. - Rachel Carson

El tiempo que pasamos aprendiendo en la naturaleza brinda beneficios físicos, emocionales y mentales, tanto para los niños como para los adultos. Las experiencias en la naturaleza brindan la oportunidad de desarrollar curiosidad, confianza, capacidad para resolver problemas, y la posibilidad de aprender en un entorno único. A pesar de todos los beneficios que brinda la naturaleza, según estudios realizados en la última década, los niños han perdido conexión con la naturaleza. Los niños pasan más tiempo adentro, y los espacios naturales son más difíciles de encontrar. Ahora, se vuelve una tarea importante de los padres y los educadores el fomentar el juego al aire libre y promover el aprendizaje en la naturaleza.

Beneficios de aprender de la naturaleza

La naturaleza puede incidir de manera positiva en todos los aspectos del crecimiento y desarrollo de un niño. La Iniciativa de Aprendizaje Natural ha diseñado una hoja de información en inglés y en español en relación con los beneficios que pueden obtener los niños de aprender en la naturaleza:

  • La naturaleza brinda piezas sueltas para desarrollar la creatividad y el pensamiento crítico de los niños. Las piezas sueltas son objetos que se pueden usar en una cantidad infinita de maneras. Por ejemplo, una concha de mar puede sacar arena, o se puede usar en un juego imaginativo como un plato, material de construcción o la ficha de un juego. Aprender a ver usos múltiples de los objetos es una habilidad cognitiva importante.
  • Pasar tiempo en un entorno natural reduce el nivel de estrés.
  • Los niños aprenden a resolver problemas mediante experiencias prácticas.
  • Las experiencias al aire libre ayudan a los niños a concentrarse y mejorar sus capacidades cognitivas.
  • Las aulas al aire libre mejoran el desempeño de los alumnos en estudios sociales, ciencias, matemáticas y artes lingüísticas .
  • En el caso de niños mayores de cinco años, pasar tiempo al aire libre puede ayudarles a reducir los síntomas del desorden de déficit de atención (ADD por sus siglas en inglés).
  • Los niños que pasan tiempo afuera tienen un estilo de vida más activo a nivel físico.
  • Cuando los niños cultivan sus propias frutas y vegetales en un jardín, es más probable que los coman y desarrollen hábitos alimentarios más saludables.
  • Los niños que juegan afuera son menos propensos a desarrollar miopía (dificultad para ver de lejos).
  • Jugar con otros al aire libre les brinda la posibilidad de mejorar su desarrollo social. Aprenden a negociar, cooperar, formar amistades, practicar papeles sociales y crear sus propios juegos con reglas únicas.
  • Cuando los niños observan la naturaleza, ponen en práctica más habilidades de autorregulación. Por ejemplo, aprenden que deben ser silenciosos al observar un ave o un animal pequeño. También aprenden a esperar su turno para trepar en los juegos, deslizarse por el tobogán y usar los columpios.
  • La naturaleza ayuda que los niños desarrollen empatía. Cuando los niños se ocupan de las plantas, los jardines y las mascotas, aprenden a tener en cuenta las necesidades de los demás. A través de la observación y el cuidado, aprenden que cada cosa tiene necesidades únicas. Todos los seres vivos tienen diferentes fuentes de alimento y refugios. Al cuidar seres vivos, también aprenden que tienen el poder de ayudar a otros.

Actividades para aprender de la naturaleza

La mayoría de los materiales que necesitará para generar experiencias de aprendizaje están allí afuera esperando que los encuentren. Comience por buscar espacios naturales que pueda visitar con regularidad. Por ejemplo, su propio patio, una plaza de barrio, parques públicos, playas o arboretos y jardines botánicos. Puede ingresar en la página web de su ciudad o condado para averiguar sobre parques regionales o parques naturales cerca de su hogar. Suelen estar enumerados en la sección “Parks and Recreation” (parques y recreación) del sitio web. Una vez que haya encontrado el espacio natural adecuado para visitar, puede probar una de las siguientes actividades para aprender a través de la naturaleza.

  • Observar, juntar y aprender

Invite a su hijo a un parque o a sentarse en su patio. Pídale que se siente, cierre los ojos y escuche los sonidos. Después de sentarse en silencio por un minuto aproximadamente, pregúntele qué puede escuchar. También puede pedirle que apunte en la dirección de cada sonido. Luego, pídale que abra los ojos y mire a su alrededor. Mientras describe lo que ve, hágale preguntas que requieran respuestas más detalladas, por ejemplo, “Describe cómo se ven las hojas”.

Extende un poco más esta actividad y pídale que dibuje en un diario lo que escucha y ve. También pueden salir a caminar y hacer pausas periódicas para repetir esta actividad, y luego conversar sobre las similitudes y las diferencias de los sonidos y el paisaje. Lleve una bolsa mientras caminan para juntar elementos de la naturaleza que se han caído al suelo, como hojas, bellotas, piñas, ramitas y pétalos de flores. Cuando lleguen a casa, siéntese con su hijo y miren con mayor detenimiento lo que juntaron en la bolsa. Pueden usar una lupa para mirar los objetos de cerca, clasificarlos por tamaño, forma, color o tipo, y guardarlos para proyectos futuros.

  • Cocinar en una cocina de barro

Los niños practican sus habilidades matemáticas y el juego imaginativo en cocinas de barro. Junte algunas ollas viejas, sartenes, cucharas, espátulas, jarras medidoras, coladores y platos, y llévelos afuera. Luego, solo necesitan una o dos platos grandes y profundos, un poco de agua y un poco de tierra. Deje que su hijo lo ayude a hacer barro en los platos y ¡diviértanse cocinando! Para obtener más ideas sobre cocinas de barro, ingrese en el sitio web de Muddy Faces.

  • Relajarse en un jardín sensorial

Crea un jardín sensorial con su hijo. Puede empezar con algo pequeño y agrandarlo poco a poco. Si no tiene un espacio al aire libre, puede armar un jardín interno usando las repisas de las ventanas o una mesa frente a una ventana para poner macetas con plantas. También puede crear un jardín en una bandeja. En macetas pequeñas, plante hierbas que sean aromáticas, como tomillo, albahaca y menta. Plantas como el bambú de la suerte, las orejas de cordero y los helechos tienen texturas interesantes. También puede plantar vegetales y frutas coloridos para que los niños cultiven, cosechen y prueben. Intenta sembrar tomates, fresas, calabaza o acelga arcoíris.

Haga que su jardín se vea más interesante y cuelgue plantas de araña en el patio para que los niños las vean moverse con el viento. También puede elegir plantas que atraerán mariposas a su jardín.

Añade algunos objetos económicos que puede hacer con su niño para estimular los sentidos, como campanillas de viento, comederos para pájaros, mangas de viento o espirales de viento. Estos objetos se pueden colgar afuera de una ventana o colocar dentro del jardín.

  • Crear e inventar con piezas sueltas de la naturaleza

La naturaleza les brinda a los niños pequeños elementos maravillosos que pueden usar para representar otros objetos en un juego imaginativo, construir algo nuevo o crear una obra de arte. Lo maravilloso de las piezas sueltas es que tienen posibilidades infinitas. Algunos ejemplos de piezas sueltas que los niños pueden encontrar en la naturaleza son ramas pequeñas, palos, piedras, bellotas, hojas, conchas de mar, piñas, flores, semillas, plumas y trozos de madera.

Los niños pueden usar estas piezas sueltas en sus cocinas de barro como utensilios, platos o comida. Pueden construir estructuras con piedras o agregar elementos de la naturaleza a cosas que ya tenían para transformarlas. Por ejemplo, pueden añadir piedras, palos, trocitos de madera y conchas de mar a bloques, autos de juguete, animales de plástico o muñecos. Promueva la curiosidad de los niños y guíelos para que usen su creatividad y pensamiento crítico, haciéndoles preguntas del tipo “¿Cómo podemos usar esto?”.

Las piezas sueltas de la naturaleza se pueden usar para proyectos de arte. Los niños pueden clasificar los elementos en distintos recipientes y usarlos para futuras artesanías. Pueden hacer un collage sobre la naturaleza con papel y pegamento, o agregar elementos de la naturaleza a un poco de arcilla para crear esculturas. Ponga en práctica las habilidades motrices con el tejido. Use palos e hilo para hacer un  telar de la naturaleza. En cuanto ha fabricado el telar, los niños pueden tejer flores, hojas, pasto alto y otros elementos para crear un diseño único. Pueden pintar piedras y conchas de mar o usarlas como fichas para jugar al ta-te-ti. Para obtener mayor inspiración, eche un vistazo a esta presentación de diapositivas con fotos.

Para ver más juegos, actividades y recursos para aprender con la naturaleza, ingrese en:

Referencias:

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