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Cómo Mejorar la Autoestima en los Niños

Cómo Mejorar la Autoestima en los Niños
Publicado el March 20, 2019 por CHS

La autoestima es lo que piensa y siente sobre usted mismo. Un fuerte sentido de la autoestima ayuda a las personas a mantener una actitud positiva, apreciar sus propios talentos, abordar situaciones nuevas con confianza, aprender de los errores, resistir la presión negativa de los pares, y perseverar al enfrentar desafíos. Los padres comienzan a desarrollar la autoestima de su hijo desde su nacimiento, y a medida que el niño crece y madura, los padres, los familiares y los amigos continúan apoyando y elevando la autoestima de ese niño.

Lo que los niños aprenden sobre sí mismos a partir de sus experiencias y relaciones puede dar forma a su autoestima. El desarrollo de una autoestima sólida es importante porque influye en las relaciones, las actitudes, la toma de decisiones, la resolución de problemas, la creatividad, el nivel de energía, la concreción de metas y el éxito en general. Padres, familiares, amigos y educadores pueden apoyar y aumentar el autoestima de los niños de diversas maneras.

Empiece con una sonrisa. Abrace y sonríale a su hijo mientras lo alza para cantar, hablar o comer. Responda a sus necesidades de manera rápida, y tranquilícelo asegurándole que está a salvo. De esta manera, no solo ayuda a desarrollar una relación positiva, sino que también le enseña lo que significa ser confiable. Cuando mantenga conversaciones con su bebé o hijo pequeño, haga contacto visual para que su hijo sepa que tiene toda su atención y que usted piensa que lo que él tiene para decir es muy importante. Esto le ayudará a fomentar un sentido de pertenencia.

A medida que su hijo crezca y comience a desarrollar el control de su cuerpo, usted puede promover su independencia y el desarrollo de su confianza al permitirle que haga las tareas por su cuenta. Por ejemplo, durante los primeros años de vida, su hijo necesitará que lo alimenten con cucharita, pero a medida que desarrolle músculos y coordinación en sus manos y dedos, podrá comenzar a agarrar cereal seco o morder galletas para alimentarse. Con el tiempo, estará listo para practicar usando una cuchara, y para cuando tenga dos, debería poder comer con cuchara y bocaditos con la mano sin ayuda. Darle la oportunidad de alimentarse, vestirse, lavarse las manos y juntar juguetes le ayudará a desarrollar confianza en sus propias habilidades.

Durante la edad preescolar, continúe permitiéndole a su hijo que desarrolle su independencia enseñándole más habilidades que fortalezcan su autoestima, como cepillarse los dientes, ponerse los zapatos, colocar la ropa sucia en el canasto para lavar, ayudar a poner la mesa, doblar la ropa lavada y ser responsable de sus propias pertenencias. Aprender estas habilidades le permitirá consolidar su confianza, le hará sentir que está colaborando con el bienestar de su familia, se pondrá una meta y ampliará su noción de responsabilidad.

La autoestima positiva también incluye la capacidad de tomar decisiones y poner en práctica la autodisciplina. Puede promover este aspecto de la autoestima de su hijo guiándolo en sus elecciones y enseñándole cómo ser consciente de su propia conducta. Cuando se presente la oportunidad de tomar una decisión, permítale participar. Enséñele a identificar y expresar sus propias emociones. Cuando su hijo se sienta impaciente, ayúdelo a aprender a lidiar con la espera haciendo otra cosa (leer un libro, jugar a las adivinanzas o dibujar).

Al principio, puede resultar difícil identificar las oportunidades para que su hijo tome sus propias decisiones o controle su propia conducta. Intente pensar en un semáforo. La luz roja representa elecciones o conductas que afectan directamente la salud o la seguridad de su hijo o la de los demás. Un ejemplo de esto puede ser cruzar la calle solo, usar herramientas filosas, pegarle a alguien o irse a dormir tarde. En estas circunstancias, puede hacerle saber a su hijo que lo que está haciendo no es saludable (seguro) y puede explicarle el motivo.

La luz amarilla hace referencia a conductas o decisiones que son negociables. Esta es una oportunidad para que su hijo haga una elección, pero posiblemente requiera de su guía. Las elecciones o conductas de luz amarilla pueden incluir comer una galleta antes del sándwich, quitarle un juguete a alguien, tirar una pelota adentro de la casa, negarse a juntar los juguetes o insistir en usar su camisa favorita tres días seguidos. En estas situaciones, los adultos pueden guiar a los niños a hacer elecciones saludables mediante el diálogo. Por ejemplo, “Sé que la galleta se ve muy bien, pero es importante que también comas tu sándwich. La elección saludable es comer la comida primero y luego el postre. ¿Qué comida es la elección saludable que se debe comer primero?”. Al guiar las elecciones de su hijo, concéntrese en sus virtudes. “¿Qué ideas se te ocurren para arreglar esto?”.

Las elecciones y conductas de luz verde son oportunidades para que los niños se independicen porque todos los resultados son positivos. Estas situaciones pueden incluir elegir entre dos o tres actividades diferentes, comer manzanas antes de un sándwich, jugar solo o con otros, usar ropa que no combina, ayudar a poner la mesa o a lavar los platos, o elegir una actividad para hacer juntos en familia. Tener la libertad de hacer elecciones sobre sus intereses y cómo se expresa a través de la ropa le ayudan a su hijo a sentirse cómodo con quien es.

En su vida diaria, sea un ejemplo de buena ética laboral, sea consciente de sus propias virtudes, demuestre resiliencia, ponga en práctica la amabilidad y muéstrele a su hijo qué significa tener integridad. Durante las comidas familiares, puede contar sobre su día de trabajo. Hable sobre las cosas que ha logrado; y si algo no salió bien, cuente cómo manejó la situación. Sea amable consigo mismo y con los demás. Por ejemplo, “Trabajé mucho hoy y merezco un momento para relajarme con música. ¿Quieres relajarte conmigo? Tú también trabajaste mucho hoy”.

Elogiar y animar son dos formas diferentes de fomentar la autoestima de su hijo. Según el diccionario, elogiar es “expresar aprobación”, y animar es “inspirar con coraje”. El enfoque de elogio es el resultado, la respuesta correcta o incorrecta o sentirse orgulloso. Si bien el elogio puede fomentar la autoestima, también existe la posibilidad de que los niños se vuelvan dependientes del elogio de los demás para tomar todas las decisiones y evaluar su trabajo. El acto de animar a su hijo es una forma de reconocer el proceso que el niño está atravesando y brindarle información que le ayudará a aprender a valorar su propia singularidad, reflexionar sobre su trabajo, evaluar sus propios logros y ser independiente. Elogiar y animar son dos herramientas eficaces, pero se debe animar más que elogiar. A continuación, se incluyen ejemplos de expresiones de elogio y ánimo:

Elogio

Ánimo

Estás escuchando con mucha atención.

Te amo más allá de todo.

¡Estoy muy orgulloso de ti!

¡Debes estar orgulloso de ti mismo!

Lo hiciste de la forma en que te dije.

Te diste cuenta solo.

¡Excelente trabajo!            

¡Creo que puedes lograrlo!

 

Puede obtener más información sobre cómo fomentar la autoestima de su hijo a través de los recursos que se mencionan a continuación.

Referencias y Recursos

Actividades para Niños Menores de Cinco Años

Actividades para Niños en Edad Escolar

Recursos para Preadolescentes y Adolescentes

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