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Separación: Cómo Facilitar la Transición del Hogar a la Guardería

Una escena muy típica del primer día en un centro de cuidado infantil nuevo es ver a un niño asustado, llorando y aferrado a la pierna de uno de sus padres y el padre avergonzado sin saber qué hacer. Los padres pueden sentir una mezcla de emociones fuertes, ya sea de comprensión o de enojo hacia el niño por esta protesta, culpa por dejar al niño o tal vez se cuestionen qué han hecho mal, dado que los demás niños parecen adaptarse fácilmente. Este podcast discutirá maneras para hacer que esta transición sea más fácil para usted y su niño.

La separación es un desafío del desarrollo, pero los niños pueden aprender maneras de sobrellevarla en forma exitosa cuando los adultos toman sus sentimientos seriamente, les hablan con honestidad y les dan su apoyo y comprensión. ¿Qué significa eso para usted como padre?

Para comenzar, desarrolle la confianza con su hijo. Dígale siempre la verdad: que usted se va, pero que regresará. No desaparezca sin avisar, porque el irse a escondidas no desarrolla la confianza.

Manténgase calmo y muestre confianza en su hijo, pero busque ayuda si es necesario. Haga preguntas como “¿Puedes despedirte tú solo o necesitas que la niñera te ayude?”

Desarrolle un ritual especial de despedida que usted y su hijo compartan cada vez que se separen. Debe ser corto, agradable, cariñoso y consistente.

Siempre hable con su hijo sobre las experiencias felices que puede esperar en una nueva situación y ayúdelo a esperar con ansias una actividad o a una persona favorita.

Mantenga una agenda con las actividades de su hijo o discuta sobre su día con la maestra o cuidador, según le dé el tiempo. Utilice esa información para reforzar los buenos momentos cuando hable con su hijo. Una de las preguntas menos fructíferas que un padre puede hacer a su hijo es “¿Qué hiciste en la escuela hoy?” porque la respuesta suele ser “Nada”. Pero si, en cambio, le pregunta “¿Con quién te sentaste en el almuerzo?”, podrá iniciar toda una conversación sobre cómo fue el día de su hijo.

Prepare a su hijo para una nueva separación, haciendo una visita corta a la guardería antes del primer día. Muéstrele donde irán sus pertenencias, dónde están los baños y dónde dormirá la siesta.

En ese primer día, intente que lleve algo de su casa a la guardería, si lo desea. Por lo general, una manta o algún juguete blando los hace sentirse seguros en el lugar desconocido.

Aunque el período de adaptación haya parecido tolerable, también debe prepararse para la posibilidad de que aparezca ansiedad por la separación un poco después. Muchos maestros llaman esto “segunda semanitis”, donde su hijo no está cómodo para mostrar sus verdaderos sentimientos. No confunda esta aparente reacción tardía con indicaciones de que algo anda mal con el cuidador ni retire a su hijo innecesariamente.

Como padre, es importante que sepa que algunos comportamientos son comunes a ciertas edades y reconocerlos puede ayudarlo a entender qué está pasando y por qué.

Desde el nacimiento hasta los 8 meses, los bebés pueden ser consolados por otro cuidador siempre y cuando sus necesidades estén satisfechas. Sin embargo, es posible que un nuevo cuidador no pueda identificar las claves únicas del bebé para indicar que quiere atención, que le cambien el pañal y que lo alimenten. Informe estas claves al cuidador y permítale que lo observe a usted con el bebé para aprender lo máximo posible sobre cómo se comunica.

Entre los 8 meses y los 2 años, es normal que comience la ansiedad por la separación y el niño se asuste o perturbe cuando los padres se van. Recordarle a los niños que mamá o papá siempre vuelven puede ayudar a disipar los miedos.

Los niños entre 2 y 5 años generalmente manejan bastante bien la separación, pero situaciones como la llegada de un hermano, problemas familiares o un nuevo cuidador pueden desencadenar ansiedad. Pueden sobrellevarla regresando a comportamientos anteriores tales como hacer berrinches, chuparse el dedo o hablar como bebés. Leer libros infantiles que tengan como tema la separación puede ayudar a los niños a lidiar con sus sentimientos.

Como consecuencia, la separación no solo es difícil para los niños, sino también para los padres.  Cuando llegue el primer día de su hijo, esté preparado para su propia ansiedad por la separación. Una vez que se haya despedido, váyase. Prolongar la despedida solo dificulta las cosas. Sepa que si está preocupado por su hijo durante el día, puede llamar al cuidador para saber cómo está. La mayoría de los padres descubre que todo estuvo bien poco después de su partida.  Además, asegúrese de mantener una relación positiva con el cuidador, porque esto hace que el proceso de separación sea más fácil.

Si quiere aprender más sobre la separación y descargar otros folletos y podcasts de temas de crianza importantes, visite el sitio web de Children’s Home Society de CA en www.chs-ca.org.

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